
- Y allí estabas tu, sentado. Sin mirarme y sin decir una sola palabra. Cuando entraste por la puerta, y sin antes haberte visto, ya sabía que algo iba mal. Mi corazón petaba fuertemente contra mi pecho, quería salir a volar, por que alguien le había dado alas. Ahora todo va mal, estoy enamorada. En un suspiro menos de un segundo, al verle, te das cuenta sin saber quien es, que querrías compartir tu vida entera con el.